Wonderfalls o el culto póstumo
El pobre hombre lleva ya tres batacazos consecutivos con las tres series para televisión que ha producido. Ninguna de ellas ha conseguido que se emitieran todos sus episodios en el medio para el que fueron pensadas. El dvd ha sido la tabla de salvación para dos de ellas, la tercera tiene ya la soga al cuello.
Hagamos un rápido repaso porque la cosa tiene miga.
Después de la cancelación de Angel (el spin-off de Buffy,Cazavampiros) , tras cinco exitosas temporadas en las que Minear escribía, dirigía y producía junto al nunca suficientemente bienamado Josh Whedon, ambos se dedican al que sin duda es su proyecto más arriesgado hasta el momento: Firefly. Serie de la que no puedo hablar en este momento porque las babas sobre el teclado me impedirían seguir escribiendo sobre la serie de la que se supone va el post. La dejaremos para otra ocasión.
Diremos tan solo que de los 14 episodios rodados solo se emitieron 11 debido a su baja audiencia y a un criterio de programación espantoso de la Fox, que haría palidecer a Antena 3 (como la surrealista decisión de emitir el piloto en último lugar).
Tim Minear no se desanima y se pone a trabajar en su siguiente proyecto que es la serie que nos ocupa (ya parecía que no llegábamos nunca, ¿eh?)
Para ello se alía con dos creadores cuyos trabajos anteriores nos dan una idea muy precisa del tono que iba a tener la serie. Estos son Bryan Fuller (Tan muertos como yo) y Todd Holland (Malcolm in the Middle).

Wonderfalls nos cuenta la historia de Jaye Tyler (una encantadora y convincente Caroline Dhavernas), recién licenciada en Filosofía cuya decisión de independizarse de su acomodada y neurótica familia le lleva a vivir en una rulotte en uno de esos campings-aparcamiento que las películas americanas nos han hecho ver como lo puto peor. Jaye trabaja como vendedora en una tienda de souvenirs horteras cerca de las cataratas del Niagara y tiene que acarrear con la no reconocida vergüenza de su familia que albergaba la esperanza de que su hija saliese con un espíritu más emprendedor y competitivo. Pero Jaye no tiene la más mínima intención de convertirse en una triunfadora, su vida gira alrededor de una máxima muy sencilla: "Dejadme en paz y yo os dejaré en paz a vosotros".
Su vida cambia completamente el día en que los souvenirs de la tienda con forma de animal empiezan a hablarle dictándole instrucciones de lo más absurdas. Cosas como "No le devuelvas su cambio", "Ayudale", "Mueve el culo". Los muy insistentes animalitos prácticamente obligan a Jaye a ayudar a los desconocidos con los que se cruza pero con el riesgo de acabar con su salud mental y obligarle a hacer lo que más teme: acercarse a los demás seres humanos con los que hasta ahora mantenía una distancia emocional de lo más conveniente.
Por supuesto nadie más oye o vé a los peluches, ositos o figuritas de cera hablar con ella, lo que convierte a Jaye en una especie de Juana de Arco moderna muy a su pesar.
Con esta premisa y alrededor de unos pocos personajes se construye la trama de la serie y funciona asombrosamente bien gracias a un ritmo muy bien marcado, un sentido del humor cínico y nihilista, y unos personajes de los que te encariñas al poco de verlos.
Increíblemente la Fox tambien tenía reservada para Wonderfalls un baile de horarios diseñado por algún ejecutivo con borrachera. Después de un muy buen comienzo la pusieron a competir con CSI y el reality de moda, con los resultados previsibles. Cuatro episodios y la cadena soltó el hachazo (eso es confianza). Nuevo varapalo para Minear. Se lo tiene merecido por hacer series tan buenas. El tercero llegó hace muy pocos meses con la cancelación de su policiaco The Inside. No gana para sustos el chiquillo.
Cuando el dvd con los 13 episodios pactados al principio para su emisión salió por fin, la crítica y el público se dieron cuenta de lo que le habían escamoteado y se vendió bastante bien. Demostrando de nuevo que las audiencias deben medirlas con un termómetro rectal. Aquí creo que se emitió en Calle 13, supongo que sin hacer tampoco mucho ruido, que en este país tampoco estamos como para dar lecciones de nada.
Afortunadamente existe el P2P y se puede disfrutar de esta joyita sin miedo a horarios mutantes.
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